La popolazione stremata chiede aiuto nell’organizzazione della ripresa

La familia de Mariza y "don Chundo" en una improvisada vivienda
”Qualcosa faremo” dice Mariza Guajardo che vive a Dichato, località che prima del terremoto del 27 febbraio era luogo di villeggiatura degli abitanti delle città di Chillan e Concepción.
Quello che commuove è il modo in cui lo dice, lo stesso modo con cui racconta della disavventura accaduta alla propria figlia maggiore, quasi annegata nel tentativo di procurare i pannolini per il suo fratellino. “Uscì di casa e per 3 giorni non la vidi più tornare. Pensai che fosse morta, che l’acqua l’avesse travolta. Ma per fortuna un ragazzo riuscì a salvarla tirandola fuori dalla corrente e la portò a Presi, un paesino vicino a Dichato. Sopravvissuta al terremoto e allo tsunami mia figlia sente forte la voglia di ricominciare, di impegnarsi nella ricostruzione. Vogliamo però cominciare la ricostruzione in una parte più sicura di Dichato, per far sì che ai nostri nipoti non capiti una cosa simile a quella che è capitata a noi.” racconta Mariza.

Así fue la devastación en el poblado de Dichato
Ora Mariza spera che il Governo assegni alla sua famiglia una casa dove ripararsi dal freddo dell’inverno, una abitazione semplice con materassi e coperte per tenere caldi e curare i propri bambini. Per il lavoro invece Mariza è tranquilla ”Se una persona ha voglia di lavorare, qualcosa lo trova sempre”, afferma. I problemi da risolvere con urgenza sono altri. Le azioni da intraprendere sono numerose e la popolazione di Dichato li sta sottoponendo alle autorità competenti sperando di ricevere in fretta risposte adeguate.
El martirio de los más necesitados
Afectados piden mayor orientación y rapidez en las soluciones

Primeros reclamos de los dichatinos
“Algo haremos”, así expresa los deseos de retomar su vida Mariza Guajardo, esposa del “maestro chundo”, en la golpeada localidad de Dichato, otrora centro de veraneo de las ciudades de Chillán y Concepción. Pero es la calma con que expresa esa convicción lo que conmueve. No es el relato de cómo su hija, por ir a buscar pañales a su hermano menor, casi se ahoga en el intento y estuvo desaparecida por tres días, “yo pensé que se había muerto, pero un joven la alcanzó a sacar del agua y después la llevó para el lado de Tomé”, ciudad cercana al balneario, expresa Mariza Guajardo. Ella es una sobreviviente al cataclismo y afirma con mucha fuerza su anhelo de reconstruir ahí en Dichato, no en el mismo lugar, “en una parte más segura, ya que no podemos dejarle de herencia a nuestros nietos esta desgracia, si pasó una vez volverá a pasar otra vez”, afirma. Ahora la familia de Julio Morales (maestro chundo) y Mariza sólo esperan que el gobierno les entregue una casa básica para pasar el invierno (mediagua) y colchonetas “uno aguanta el frío, pero los niños hay que cuidarlos”, dice. Esta familia de esforzados chilenos señaló que “para la persona que quiere trabajar siempre habrá algo que hacer”. El problema es que la tarea es enorme, los temas a resolver son multiformes y los recursos no alcanzan, y la solución a las dificultades se dilata y el invierno se acerca. La catástrofe humanitaria también, sino se agilizan los exhortos para que los siniestrado puedan valerse, otra vez, por sí mismos. De hecho los pobladores de Dichato ya han empezado a movilizarse para hacer ver a las autoridades competentes que la situación no es un juego y que deben plantear soluciones reales.


[...] Mariza, una delle donne che partecipano al progetto Cestas di sviluppo e sostegno dell’imprenditoria femminile a Dichato, racconta quello che ha vissuto il 27 febbraio 2010. Leggi la sua storia [...]